Dolor cervical
El dolor cervical es uno de los problemas musculoesqueléticos más frecuentes en la población. La columna cervical, formada por siete vértebras (especialmente el atlas y el axis), es una zona muy sensible y móvil que puede verse afectada por múltiples causas: malas posturas, estrés, accidentes, lesiones deportivas o incluso alteraciones mandibulares.
El dolor cervical puede presentarse de manera puntual o convertirse en un problema crónico que afecta a la calidad de vida, provocando rigidez, tensión muscular, cefaleas o molestias que se extienden hacia hombros, brazos o la cabeza.
Articulaciones cervicales
La columna cervical tiene una función esencial: sostiene la cabeza y protege la médula espinal. Cualquier alteración en su alineación o movilidad normal puede generar lo que en quiropráctica se conoce como “subluxación”, una fijación articular que afecta al sistema nervioso, la circulación y los músculos del cuello.
Estas subluxaciones pueden estar causadas por caídas, golpes, accidentes de tráfico, movimientos bruscos o tensiones acumuladas. La fragilidad de las articulaciones cervicales hace que muchas personas presenten este tipo de disfunciones sin ser conscientes, hasta que el dolor o la rigidez se hacen evidentes.
Cuando se produce una subluxación cervical, pueden aparecer síntomas como dolor en el cuello, rigidez, mareos, hormigueo o incluso cefaleas, debido a la irritación de los nervios y la tensión muscular asociada.
Condiciones y síntomas asociados al dolor cervical:
Dolor en la cabeza: